sábado, junio 03, 2006

poemas

i

arriba la montaña; lo aún por descubrir presuntamente abajo: cuando la solidez era una garantía podía nombrarte así, pero lo evaporado llegó para quedarse y fue ganando cuerpo: también en lo innombrable se perdieron los signos.

te hablo sepultado por las en otro tiempo familiares paredes: ninguna predicción te anticipaba como la cara oculta en la pregunta mil veces repetida (un ajuste de cuentas que delicadamente entre los dedos fue sembrando de polvo los osarios, un caer de rodillas ante el eco dental del que emergió triunfante tu sonrisa: habrás muchas simientes devorado para ofrecer tus fauces tan labialmente mansas, tan sabiamente alzadas sobre lo escarlata, buscando en su retiro en la montaña su imposible cordero):

corrimiento hacia el rojo de los astros. bajo la luz visible del oráculo reposa lo perdido: el infrarrojo signo que aún palpita: la evaporada sangre que bajo tu cobijo recobra su afluente y me conduce ciego hacia tu sombra.


ii

confianza desmedida en lo profundo, eso era la caída: de lo decible había que guardarnos en tercera persona: mas fuimos desmentidos, lo enemistadamente vuelto hacia el extremo de la cordura: el salvesequienpueda del sorteo; eso era la caída, ahora lo sé: un sortear de cadáveres que el aire saturaban sin su presencia pero con su canto. saciado de intemperie, saciado de vacío, lleno hasta la hendidura del aleteo de fondo: ángeles o avecillas del aluvión de antaño: diluvialmente a flote de los libros de crónicas futuras. lo atisbo ahora al borde de la frase y suelto amarras: nada hay que temer, nada hay, nada: años de letras flacas pero sin vergüenza. libre del buenamor y ungido de su errancia, depreda entre cadáveres el olvidado eros.


(publicados recientemente en la revista Border)

http://www.border.com.mx/

2 comentarios:

adorable esparraguito dijo...

¡¡¡te queremos, jm, te queremos!!!

port dijo...

¡Gracias, gracias! Ya no soy sólo yo.