lunes, mayo 23, 2005

La mínima estafa

El minimalismo de Steve Reich es una estafa. ¿Quién se atreve a soportar más de 30 minutos de música cuyo "desarrollo" consiste en variaciones insulsas y predecibles? Comparado con el "minimalismo" poético de John Taggart, basado también en variaciones mínimas -aunque mucho más interesantes,- es pertinente señalar que el lenguaje y la técnica de composición empleados por Reich lo vuelven enteramente predecible: se trata, en cierto sentido, del sistema cerrado de afinación temperada, empleado de manera tonal. En Taggart, en cambio, aunque las variaciones están construidas con base en pequeñas alteraciones morfosintácticas, se genera un campo discursivo abierto, con un alto grado de indeterminación semántica, y por ello sin final predecible.

Un ejemplo más contra la falaz homologación de disciplinas artísticas.

5 comentarios:

oki dijo...

aaah, el dulce tagart

adorable esparraguito dijo...

amiguis: te amo, te olvido y te extraño de nuevo. Ah, Taggart

port dijo...

Pues yo también digo: "ah, Taggart."

nacho dijo...

UN saludo Juan Manuel, ya estarás de vacaciones para que escribas en este blog. Qué pues. You have too much things to say. Ciao. (hb)

port dijo...

Un saludo y gracias por tu visita Humphprey. En efecto, ya el lunes regreso a este sitio. Un abrazo