martes, agosto 30, 2005

Apuntes para una poética negativa

Hay, en el discurso lírico, un elemento que no puede integrarse a ninguna racionalidad. Y se trata justamente del elemento definitorio de lo lírico: el aspecto sonoro de la lengua. Si un poema, como quiere Rifaterre, se genera en base a motivaciones morfo-fonémicas, y no léxico-semánticas, como el resto de las modalidades discursivas, entonces el poema resiste a su completa integración en el ámbito de lo conceptual (en el proceso dialéctico objeto-sujeto-objeto..., hay un ruido, un remanente físico análogo a la pérdida que se verifica en los procesos termodinámicos, y que se conoce como entropía. En filosofía, tal proceso es equiparable al descrito por Adorno en su Dialéctica negativa). El elemento sonoro de la lengua, alojado como otredad en su segunda articulación, como una pura fisicalidad no sistematizable, es lo que otorga a la poesía su negatividad radical.

4 comentarios:

adorable esparraguito dijo...

Rifaterre es un imécil. Cuándo llegas. amiguito?

port dijo...

me retrase un poco. llego el sabado arturo. me comunico en cuanto este alla. un abrazo.

Agustín dijo...

Bien. Pero lo sonoro no sistematizable tendría que ser aquello que escaparía de ser atrapado en una partitura o en alguna notación de las variantes tonales, consonántico-vocales y de duración. Finalmente, los sonidos son fenómenos físicos. Pero lo que producen, algunos sonidos en la psique humana, en cada psique particular, eso sí que no se puede racionalizar.
Hay otros efectos que no con facilidad pueden tratarse objetiva o racionalmente, por ejemplo los efectos que desencadenan en el ánimo (o en el intelecto) ciertas presencias simbólicas dentro del poema, ciertos significados que cada lector codifica de manera personalísima.
Espero haberte comprendido bien.
Por cierto, ya pronto imprimirán ejemplares de Breve animación. Ojalá me mandes un domicilio para hacértelo llegar.

Ulschmidt dijo...

Caso aparte el de la poesía china, o japonesa, porque la escritura china se basa en ideogramas, que son la representación visual de la cosa, de la idea, del concepto y no de la fonética, no la representación de los sonidos de las palabras que designan a la cosa como en los lenguajes occidentales.